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El cine y la pasión por las noticias

Ya sea como héroe o villano, el cuarto poder sirvió de inspiración para algunos de los clásicos más icónicos del séptimo arte. A partir del estreno de La crónica francesa, de Wes Anderson, un recorrido por grandes filmes y las plataformas en las que pueden verse.

por Federico Poore y Manuel Barrientos

Infobae, 13-11-2021

Desde comienzos del siglo XX, el periodismo fue retratado en el cine como una ocupación que ofrece el acceso directo a lugares y personajes infranqueables para el ciudadano común. El reportero se relaciona con historias atractivas, desenmascara redes de corrupción, revela intrigas políticas y publica arriesgadas crónicas de guerra. Su trabajo lo ubica en un lugar de privilegio en la lucha por la democracia: a menudo es representado de forma heroica y sus tareas se emparentan con los roles del detective y del abogado defensor.

Pero esta figura tuvo como correlato otra caracterización: la del periodista como sensacionalista o deformador de la verdad. Comunicadores que inventan artículos, fotógrafos que viven de capturar la intimidad de los famosos, camarógrafos que ascienden en la escala profesional vendiendo accidentes sangrientos.

Ya sea como héroe o villano, el cuarto poder sirvió de inspiración para algunos de los clásicos más influyentes e icónicos del séptimo arte. A partir del estreno de La crónica francesa, la última película del director Wes Anderson, proponemos un recorrido por las 30 mejores películas sobre periodistas en el cine.

Carlitos periodista (1914)

Making a Living

Representa la primera aparición de Charles Chaplin en el cine. Aún no se termina de delinear su icónico personaje del vagabundo: porta sombrero de copa, monóculo y un bigote más frondoso que su luego habitual mostacho. El periodismo calza como anillo al dedo al estilo de esta slapstick comedy: la lucha por la primicia potencia la velocidad que tenían estos cortos del cine mudo. Chaplin es un desocupado que vive de pequeñas estafas y, de modo fortuito, encuentra en el periodismo una posibilidad de acceder a una vida más acomodada.

Disponible en YouTube.

Lo que sucedió aquella noche (1934)

It Happened One Night

Esta obra maestra de Frank Capra es una comedia chispeante, de diálogos punzantes y gran ritmo: su aire de modernidad se mantiene intacto. Clark Gable es un periodista que acaba de ser despedido. En el ómnibus que lo lleva de regreso a Nueva York, conoce a una joven millonaria (Claudette Colbert) que escapa de las imposiciones de su padre. Pese a las clases sociales contrapuestas, se van enamorando y sorteando obstáculos y malentendidos. Otra vez, el trabajo periodístico es un modo de acceso a una clase social más alta. Fue la primera película en ganar los cinco premios Oscar más importantes, récord solo repetido por Atrapado sin salida (1975) y El silencio de los inocentes (1991).

Disponible en HBO Max y Qubit.

Ayuno de amor (1940)

His Girl Friday

La periodista estrella Hildy Johnson (Rosalind Russell) quiere casarse y dejar su trabajo, pero su ex esposo y editor del diario (Cary Grant) hace lo imposible para no perderla y le pide un último favor: que antes de retirarse cubra el caso de un hombre que está a punto de ser ejecutado. El truco funciona: el condenado escapa y a Hildy se le activa el olfato periodístico, zambulléndose en la competencia por la primicia. Al final de cuentas, sus colegas de oficio son irónicos, astutos, elegantes, seguros de sí mismos, fuman y toman sin parar. ¿Quiénes sino van a salvar a la ciudad de sí misma? Ayuno de amor es una de las screwball comedies más brillantes de todos los tiempos, con Russell y Grant en estado de gracia, un guión a prueba de balas y la potencia subversiva del cine de Howard Hawks. Es la segunda de las muchas adaptaciones de la obra teatral The Front Page (Primera plana), de Ben Hecht y Charles MacArthur.

Pecadora equivocada (1940)

The Philadelphia Story

El punto de partida es infalible: la mansión de la familia Lord se prepara para celebrar la segunda boda de Tracy Lord (Katharine Hepburn) con un millonario. Pero su anterior marido (Cary Grant) decide infiltrar a un cronista (James Stewart, en el rol que le dio su primer y único Oscar) y a una fotógrafa de la revista Spy. “Papá y mamá no permiten periodistas. ¿Se imaginan a hombres adultos cayendo tan bajo?”, comenta Tracy cuando descubre la trampa. Stewart es el prototipo del escritor culto que se ve obligado a dedicarse al periodismo por cuestiones económicas. Dirigida por George Cukor, también ganó el Oscar al mejor guión.

Disponible en Google Play.

Corresponsal extranjero (1940)

Foreign Correspondent

Ambientada en la II Guerra Mundial, esta película dirigida por Alfred Hitchcock muestra un cambio significativo en las expectativas sociales acerca del periodismo. El protagonista (Joel McCrea) abandona su rol como cronista de policiales y viaja a Europa para narrar en primera persona los horrores de la guerra y a pedir por el involucramiento norteamericano en el enfrentamiento. Es una de las primeras películas importantes donde el periodista es un héroe de cabo a rabo, uno de “los soldados de la prensa” que lucha contra los nazis. Fue nominada a seis premios Oscar.

Disponible en Qubit.

El ciudadano (1941)

Citizen Kane

A ochenta años de su estreno, el film debut de Orson Welles conserva intacta su potencia. Esta suerte de biopic cargada de potencia dramática cuenta el ascenso y la caída de Charles Foster Kane, figura ficticia basada en el controversial magnate de los medios William Randolph Hearst (y un poco en la de Welles también). Narrada por medio de una serie de flashbacks, viñetas electrizantes que iluminan diferentes aspectos de la vida del protagonista, Citizen Kane tiene un dinamismo y una potencia que la coloca en otra liga. Perdió el Oscar frente a Qué verde era mi valle, de John Ford, pero hoy es considerada una de las mejores películas de todos los tiempos.

Disponible en Google Play, HBO Max y Qubit.

Yo creo en ti (1948)

Call Northside 777

La sufrida madre de un joven que lleva once años preso por el asesinato de un policía pone un aviso ofreciendo una recompensa a quien le dé la información que permita descubrir al verdadero criminal. El caso despierta el interés del editor del Chicago Times, que llama al periodista P.J. McNeal (James Stewart) y pide que lo cubra. Lo que al principio es cinismo y desinterés pronto se convierte en una causa importante para McNeal, que investiga el caso con paciencia, tenacidad y algunas prácticas reñidas con la ética periodística en pos del objetivo final. El director Henry Hathaway narró la historia con un estilo seco y realista, casi sin música incidental.

Call Northside 777 / Shūbun / Ace in the Hole

Escándalo (1950)

Shūbun

Antes del reconocimiento mundial con Rashomon, Akira Kurosawa rodó esta comedia dramática que denuncia a la prensa sensacionalista y tiene como telón de fondo la creciente influencia norteamericana sobre Japón. Toshiro Mifune es un artista plástico que se encuentra por casualidad con una cantante muy famosa. Un paparazzi los registra y la imagen cae en manos de un editor impiadoso. El pintor decide llevar el caso a tribunales y el editor celebra: “¡No hay mejor publicidad que una demanda!”. Kurosawa aseguró que su obra era una protesta contra el periodismo: “La intimidad personal nunca es respetada y las revistas de escándalo son las peores infractoras”.

Disponible en Qubit.

Cadenas de roca (1951)

Ace in the Hole

El reportero Chuck Tatum (Kirk Douglas) se presenta en la redacción de un pequeño periódico de Albuquerque a ofrecer sus servicios. Con un pasado reciente que incluye problemas con la bebida y las mujeres, sus opciones parecen agotarse. “Puedo encargarme de las noticias grandes, las chicas, y si no hay noticias salgo y muerdo a un perro”, le dice al editor. Tras ser contratado, se entera del caso de un minero atrapado en una gruta y cae en la cuenta de que su cobertura del drama puede convertirse en su boleto de regreso a las grandes ligas, por lo que convierte el caso en un espectáculo mientras retrasa todo lo posible las tareas de rescate. Primera película en la que Billy Wilder es director, guionista y productor; es, además, uno de los mejores papeles del gran Kirk Douglas. Ganó dos premios en el Festival de Venecia.

Disponible en Google Play.

Deadline – U.S.A. / Roman Holiday / The Harder They Fall

Deadline – U.S.A. (1952)

El rudo editor Ed Hutcheson (Humphrey Bogart) se entera de que los herederos del periódico piensan venderlo a la competencia y que uno de sus cronistas fue golpeado por matones. Harto de la situación, Hutcheson comienza una cruzada contra el gángster más importante de la ciudad apenas tres días antes del cierre definitivo del diario. En una de las escenas más potentes, los periodistas se reúnen en un bar luego del triste anuncio y arman una suerte de “funeral” colocando velas en torno a la tapa de uno de los últimos números. “Es un bonito cadáver, una pena lo del pobre muerto. Lo conocí bien”, recuerda una veterana periodista. “Le di los 14 años más maravillosos de mi vida, ¿y qué recibí a cambio? Ochenta y un dólares en el banco, dos maridos muertos y dos o tres hijos que siempre quise pero que nunca tuve. Cubrí todos los temas. Desde ejecuciones hasta escándalos amorosos. Se me cayeron algunos techos encima, perdí dos o tres dientes y nunca pude ver París. Pero, ¿sabes algo? No cambiaría esos años por nada del mundo”.

La princesa que quería vivir (1953)

Roman Holiday

Cansada de los ritos de protocolo y ceremonial durante una gira internacional, la princesa Ann (una espléndida Audrey Hepburn) decide escapar y recorrer bajo el anonimato las calles de Roma. Un corresponsal norteamericano (Gregory Peck) la encuentra dormida a la intemperie y la cobija en su casa. Cuando descubre la verdadera identidad de Ann, Peck oculta su trabajo y se propone armar una gran exclusiva. Obra maestra de la comedia romántica, Vacaciones en Roma es la inversión del cuento clásico de la Cenicienta. Uno de los grandes aciertos del director William Wyler es la puesta en escena: vampiriza las propuestas formales del naciente neorrealismo italiano y saca a su protagonista y al propio rodaje a las calles. También convocó a Dalton Trumbo para realizar el guión, pese a que formaba parte de las listas negras del macartismo. Película sobre el ocultamiento de identidades, Trumbo debió aparecer en los créditos bajo el seudónimo de Ian McLellan Hunter. Y a esa identidad falsa se le otorgó el Oscar. Recién en 1993 se le atribuyó correctamente el premio y la viuda de Trumbo concurrió a recibir la estatuilla rectificada.

Disponible en Google Play y Qubit.

La caída de un ídolo (1956)

The Harder They Fall

Un periodista deportivo sin trabajo acepta la oferta de un oscuro promotor de peleas para convertirse en el relacionista público de un boxeador (¡argentino!) sin talento para el circuito profesional. La construcción de los fenómenos de masas, las operaciones de prensa, el marketing deportivo, los amaños en el deporte son algunos de los ingredientes centrales de este sólido drama que, pese a su dura mirada, permite la redención del periodismo. Dirigida por Mark Robson, se destaca por el notable protagónico de Humphrey Bogart en su última aparición cinematográfica.

La dolce vita (1960)

Esta obra maestra de Federico Fellini es una de las películas emblemáticas de la década de 1960 y del boom del cine europeo en aquellos años. En uno de sus personajes más icónicos, Marcello Mastroianni interpreta a un periodista que forma parte y, al mismo tiempo, se distancia de esa manada de reporteros que busca primicias banales y escándalos de celebridades en las noches de Roma. “Debería cambiar de ambiente, debería cambiar de tantas cosas”, dice, ya cansado de escribir en “periodicuchos medio fascistas”. Papparazzo, el fotógrafo acompañante de Marcello, dio nombre al luego popularizado término de “paparazzi”. Obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

Un tiro en la noche (1962)

The Man Who Shot Liberty Valance

Otros westerns han mostrado a la prensa como símbolo de la civilización frente al salvaje Oeste, pero pocos hicieron foco en cómo ayudaron a moldear los mitos que sostienen a un país. El joven abogado Ransom Stoddard (James Stewart) llega a un pueblo invadido por un grupo de forajidos y desarrolla una atípica amistad con Tom Doniphon (John Wayne), el hombre duro del lugar. Sus visiones opuestas sobre el rol de la violencia están llevadas a la pantalla grande de manera magistral por John Ford, que reserva un lugar en su película para el editor Edmond O’Brien (Dutton Peabody), que más allá de sus problemas con la bebida -tema recurrente en la imagen de los periodistas en el cine- se erige como “el perro guardián que aúlla contra los lobos” desde las polvorientas páginas de un diario local.

Disponible en Google Play.

El pagador de promesas (1962)

O Pagador de Promessas

Un campesino arrastra una cruz de madera, en compañía de su esposa, durante siete leguas, hasta la iglesia de Santa Bárbara, en San Salvador de Bahía. Cumple una promesa para que su burro se cure. Un periodista aprovecha la situación para montar un show, que despierta la atención de medios radiales y televisivos y convierte al hecho en un fenómeno popular. “Nuevo Cristo que predica la revolución” “¿Santo o demonio?” “¿Místico o agitador?”, son algunos de sus titulares, mientras busca alargar el espectáculo, en línea con el Charles Tatum de Ace in the Hole. Ganó la Palma de Oro en Cannes y fue el primer filme de América latina nominado como película extranjera en los Oscar. El pagador de promesas, de Anselmo Duarte, es una de las mejores obras del cine brasileño de todos los tiempos.

O Pagador de Promessas / Shock Corridor / Professione: reporter

Delirio de pasiones (1963)

Shock Corridor

Se trata de una de las películas más duras, salvajes y angustiantes de la historia del cine; y, obviamente, del cine sobre el periodismo. Sam Fuller es el guionista, productor y director de esta obra maestra, rodada en solo diez días y que sometió a sus actores a un verdadero tour de force. El argumento: un periodista simula ser un obseso sexual y se infiltra en un instituto neuropsiquiátrico donde ocurrió un extraño asesinato. Más que conocer la verdad, su aspiración es ganar el Pulitzer. En ese camino que se vuelve cada vez más tortuoso, se van revelando las grietas del sueño americano.

El pasajero (1975)

Professione: reporter

Un famoso periodista televisivo prepara un documental sobre la lucha de las guerrillas en el Norte de África. En un hotel, descubre que otro huésped ha muerto y decide empezar a vivir bajo la identidad del fallecido: un traficante de armas. En pleno boom del periodismo de investigación tras el caso Watergate, el director Michelangelo Antonioni dinamita el estatuto mismo de la profesión, con un Jack Nicholson cansado del carácter epidérmico de sus investigaciones y de la imposibilidad de captar las experiencias en su verdadera densidad.

Todos los hombres del presidente (1976)

All the President’s Men

Dos jóvenes periodistas del Washington Post, Bob Woodward (Robert Redford) y Carl Bernstein (Dustin Hoffman), investigan el episodio de espionaje en la sede central del Partido Demócrata en Washington. Sus averiguaciones los conducen hacia los mismísimos financistas de la campaña del presidente Richard Nixon. La película consiguió cuatro Oscars en categorías menores, pero fue ampliamente celebrada por la crítica. Roger Ebert dijo que ofrece “el estudio más perspicaz del oficio de periodista jamás visto en un largometraje”, en particular “la mezcla de euforia, paranoia, duda y coraje” que invadió a los cronistas y editores del periódico mientras discutían cómo publicar los avances de la investigación.

Disponible en Google Play.

Poder que mata (1976)

Network

El veterano presentador Howard Beale (Peter Finch) se entera de que están por cancelar su noticiero debido a bajos números de rating. Antes de irse, Beale anuncia al aire que en una de las próximas emisiones se suicidará frente a cámaras. El hecho provoca una gran expectativa entre la audiencia, lo que convierte al programa de Beale y su furia populista en el más visto de la televisión. La directora de programación Diana Christensen (Faye Dunaway) ve la oportunidad para explotar el show, con consecuencias dramáticas. Esta sátira sobre la televisión basura del director Sidney Lumet y el guionista Paddy Chayefsky fue un éxito de taquilla -sextuplicó su presupuesto original- y ganó cuatro Premios de la Academia, incluyendo un Oscar póstumo como mejor actor para Finch.

El año que vivimos en peligro (1982)

The Year of Living Dangerously

Guy Hamilton (Mel Gibson) aterriza en Yakarta como corresponsal de un canal de televisión australiano y busca la ayuda de Billy Kwan (Linda Hunt), un lugareño que le consigue entrevistas con las autoridades locales. Por medio suyo conoce a Jill (Sigourney Weaver, a poco de filmar Alien), una joven asistente de la embajada británica que está por regresar al Reino Unido. Pronto Guy y Jill se enamoran, y el protagonista debe elegir entre su chica o una primicia. Como en Los gritos del silencio (1984), aquí se presenta una imagen poco halagadora de los periodistas en el extranjero, que viven en el único hotel con aire acondicionado de la ciudad, hacen dinero en el mercado negro de divisas y se acuestan con prostitutas desesperadas. Hunt ganó el Oscar a la actriz de reparto. A fines de la década siguiente, el director Peter Weir rodó The Truman Show (1998), también vinculada al mundo de los medios.

Disponible en HBO Max.

Detrás de las noticias (1987)

Broadcast News

Jane Craig (Holly Hunter) es una productora que trabaja para un canal de noticias en Washington. Algunos de sus mejores trabajos los hizo junto a su colega y amigo Aaron Altman (Albert Brooks), quien está secretamente enamorado de ella. Todo cambia cuando el canal contrata a Tom Grunick (William Hurt), un cronista apuesto y fotogénico proveniente del periodismo deportivo que no sabe nada de política. Si bien mantiene una postura crítica hacia la excesiva comercialización del periodismo, la película evita trazar una línea entre héroes y villanos. Grunick, a pesar de todas sus falencias culturales, es mostrado como alguien hábil para el despliegue frente a las cámaras, capaz de enseñarle una cosa o dos al tosco Altman, que a su vez tiene talento para conseguir y retener información. Segunda película del director James L. Brooks, ganador del Oscar en su debut con La fuerza del cariño y productor ejecutivo de Los Simpson.

Hechizo del tiempo (1993)

Groundhog Day

Phil Connors (Bill Murray) es meteorólogo de un canal de televisión y viaja junto a su nueva productora Rita (Andie MacDowell) a un pueblo para cubrir el Día de la Marmota, una tradición local que desprecia. En el viaje de vuelta, Phil y su equipo de producción se ven sorprendidos por una tormenta y obligados a regresar al lugar. La mañana siguiente, Phil escucha en la radio el mismo programa que la mañana anterior… La película dirigida por Harold Ramis cuenta con un guión espectacular escrito junto a Danny Rubin y narra la pesadilla secreta que acompaña la vida de todo periodista: cómo volver atractiva una noticia que ocurre siempre igual. Ignorada por los Oscar, hoy es considerada una de las mejores comedias de todos los tiempos.

Disponible en Google Play.

Crimen verdadero (1999)

True Crime

El veterano periodista Steve Everett (Clint Eastwood, también director del film) debe cubrir las últimas horas de un condenado a muerte. Desde el diario, le piden “una nota lateral, de interés humano”, pero el protagonista decide investigar el caso a fondo y probar la inocencia del acusado. Como en muchas de las obras del gran director norteamericano, aquí hay una historia de redención, que rescata y, a la vez, subvierte los géneros clásicos de Hollywood. En la línea de Call Northside 777 (1948), Eastwood pone en valor a la vieja guardia de los periodistas heroicos, que ahora ya no deben enfrentarse sólo contra los poderosos, sino también con estructuras periodísticas poco preocupadas por investigar las injusticias y desigualdades de la sociedad contemporánea.

Disponible en Google Play y HBO Max.

El informante (1999)

The Insider

Basada en una historia real, narra la cobertura del programa 60 minutes de la CBS acerca del caso que culminó con la condena de las principales tabacaleras norteamericanas. Dirigida por Michael Mann y protagonizada por Al Pacino y Russel Crowe, también retoma la figura del periodista héroe, en tanto catalizador de las denuncias de la corrupción de las grandes empresas; al mismo tiempo que expone los conflictos internos en los medios ante las amenazas económicas y las operaciones de prensa realizadas por esas corporaciones. Como en True Crime, aquí el periodista interpretado por Al Pacino parece un héroe fuera de tiempo, tan lejano como incómodo para el sistema que integra.

El fabulador (2003)

Shattered Glass

El joven Stephen Glass (Hayden Christensen) es uno de los periodistas del momento. Escribe en la influyente revista The New Republic y sus artículos son tremendamente buenos. ¿De dónde saca esas historias increíbles sobre encuentros políticos fuera de control y acuerdos millonarios entre empresas de software y hackers menores de edad? El editor “Chuck” Lane (Peter Sarsgaard) cree que algo no cierra y se pone a investigar, lo que será el principio del fin de la prometedora carrera de este periodista armado de licencias poéticas y notas inventadas. Ninguna película mainstream dedicó tanto tiempo a desmenuzar los rigurosos procesos de chequeo interno detrás de los artículos estrella de la prensa norteamericana, lo que la vuelve una cita obligada para estudiantes de comunicación o periodismo.

El reportero: la leyenda de Ron Burgundy (2004)

Anchorman: The Legend of Ron Burgundy

Esta es una historia sobre los noticieros antes de la llegada del cable, “una era donde solo los hombres tenían permitido leer las noticias”. Ron Burgundy (Will Ferrell), un mujeriego acostumbrado a ver a sus colegas del sexo opuesto como objetos, lidera un equipo local de noticias enteramente masculino en San Diego. Todo cambia con la llegada de Veronica Corningstone (Christina Applegate), una joven cansada del sexismo reinante en el ambiente y decidida a hacer despegar su carrera frente a las cámaras. Atraído pero también intimidado por la nueva reportera, Burgundy y su grupo del Canal 4 -el movilero Brian Fantana, el comentarista de deportes Champ Kind y el encargado del clima Brick Tamland- buscan aferrarse a su masculinidad frágil sin éxito, con resultados hilarantes.

Disponible en Google Play y Netflix.

Buenas noches y buena suerte (2005)

Good Night, and Good Luck

El actor, guionista y director George Clooney retoma la figura del periodista como “guardián de la ciudadanía” en esta película basada en una historia real de los años cincuenta, cuando la televisión recién comenzaba a popularizarse. Edward R. Murrow es el conductor del programa “See It Now”, que se emite por la cadena CBS. Su nutrido equipo de redactores recibe la historia de un piloto expulsado de la Armada por “razones de seguridad”, sin ningún argumento probatorio en su contra. Y Murrow decide enfrentarse a uno de los políticos más influyentes: el senador republicano y presidente del Comité de Actividades Antiamericanas, Joseph McCarthy. El conductor consigue mostrar la falsedad y la insensatez de las denuncias y la arbitrariedad de sus métodos. A partir de esa emisión, la Cámara de Senadores comienza a cuestionar a su integrante y, finalmente, McCarthy pierde la presidencia del Comité. Pero Clooney continúa indagando en la historia y muestra cómo el ciclo luego es desplazado de la programación, ante las exigencias de banalidad y sensacionalismo que imponen los estudios de mercado.

Disponible en MUBI.

Zodíaco (2007)

Zodiac

San Francisco, fines de los años sesenta. Una ola de crímenes sacude a la ciudad y los diarios locales comienzan a recibir cartas de una persona que dice ser el autor de los asesinatos. El caso despierta el interés de la policía, pero también del caricaturista Robert Graysmith (Jake Gyllenhaal) y del cronista de policiales Paul Avery (Robert Downey Jr.), que pronto se zambullen en un caso de difícil resolución. El riesgo que corren los periodistas es tan físico como mental: su obsesión con el tema los empuja hacia la autodestrucción, algo que el director David Fincher explora con elegancia visual y una envidiable precisión narrativa en la que acaso sea su mejor película.

Disponible en Google Play.

Primicia mortal (2014)

Nightcrawler

Louis Bloom (Jake Gyllenhaal, otra vez) es un ladrón de poca monta que encuentra una fuente de ingresos como camarógrafo freelance, registrando accidentes y asesinatos que luego vende a los canales de noticias. Alentado por una ambiciosa productora (Rene Russo), Bloom va empujando cada vez más los límites del oficio, sensacionalizando al extremo las situaciones que captura en video y desdibujando la línea que separa al periodista del psicópata. Lo interesante del protagonista -que Gyllenhaal compone con maestría en uno de sus mejores papeles- es que se trata de un raro caso de antihéroe que termina saliéndose con la suya. Sus ojos grandes, su presencia incómoda y, sobre todo, su discurso con aires de emprendedorismo lo vuelven un fiel hijo de la época.

Disponible en HBO Max.

Spotlight: en primera plana (2015)

La sed de realismo produjo infinidad de películas basadas en hechos reales, pero en el campo del periodismo, en tiempos recientes, ninguna lo hizo tan bien como este film de Tom McCarthy. Reviviendo el costado más heroico del rol de la prensa en una sociedad democrática -como lo haría dos años más tarde Steven Spielberg en The Post-, Spotlight muestra el detrás de escena del grupo de periodistas del Boston Globe que destapó el mayor escándalo de pedofilia al interior de la Iglesia Católica y muestra lo que puede lograr un equipo de buenos profesionales cuando se les dan tiempo y recursos. Por momentos amaga con ser una película muy televisiva, aunque el guión funciona como un relojito y las interpretaciones contenidas pero llenas de matices de Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams y Liev Schreiber hacen el resto. Ganó el Oscar a la Mejor Película.

Disponible en Google Play.

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Por Federico Poore

Magíster en Economía Urbana (UTDT) con especialización en Datos. Fue editor de Política de la revista Debate y editor de Política y Economía del Buenos Aires Herald. Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA), escribe sobre temas urbanos en La Nación, Chequeado y elDiarioAR.

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