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Pudimos ser héroes

Las 10 mejores canciones sobre los años finales del Muro de Berlín

por Federico Poore

La Agenda, 14-09-2017

El Muro de Berlín llevaba una década y media en pie cuando los Sex Pistols, decepcionados tras unas “vacaciones bajo el sol” en la Isla de Jersey, viajaron a la capital de Alemania Oriental y se encontraron con el célebre “muro de dos pulgadas”. La sensación de paranoia que se apoderó de ellos, capturada de manera brillante en “Holidays in the Sun”, fue apenas el puntapié inicial de una serie de canciones enormemente populares que ayudan a entender el clima de época reinante en los años finales de la Guerra Fría.

Cómo se advertirá, el orden de este listado corresponde a la precisión con la que cada uno de estos temas captura el Zeitgeist imperante y no a su calidad, que es de lo más dispar.

10. Elton John, Nikita

Además de uno de los mejores hits ochentosos de Sir Elton John, “Nikita” es, también, la historia de un ocultamiento. Lo que el video musical deja entrever como una canción de amor imposible a una mujer que está del otro lado de la Cortina de Hierro (interpretada por la bellísima Anya Major, la protagonista de la publicidad “1984” que Ridley Scott filmó para Apple) adquiere un nuevo significado cuando se le suma un dato: en Rusia, Nikita es un nombre de hombre. La letra de este single del álbum Ice on Fire repite el deseo ardiente del Occidente aperturista de aquel momento: “Y si llega el momento / en el que armas y portones ya no puedan detenerte / Y si sos libre de elegir / solo mirá hacia el Oeste y encontrá un amigo”, dice Elton. Para probar las bondades del capitalismo, canta arriba de un Bentley Continental convertible. Rojo, claro está.

9. Neil Young, Rockin’ in the Free World

La canción más rockera de este listado fue concebida como una crítica al gobierno de George Bush padre pero quedó en la memoria popular como uno de los himnos no oficiales de la caída del comunismo. La razón es la misma por la cual “Born in the USA” pasó a la historia como un alegato patriotero: la intensa presencia radial mainstream de ambas canciones hace que el gran público recuerde mucho más la frase del estribillo que los versos de protesta. Poco se recuerda la ironía con la que Neil Young critica a los department storesnorteamericanos y sus cajas de telgopor, una crítica -por cierto, nada sutil- al frenesí consumista de los tardíos ochenta.

8. Sting, Russians

Era tan poca la información que llegaba sobre lo que ocurría del otro lado del Muro que hasta Elton John, en la canción citada, se preguntaba si Nikita “contaba las estrellas de noche”. Pero lo de Sting superó todo lo imaginable. “Espero que los rusos también quieran a sus hijos”, proclamó en “Russians”, el cuarto sencillo de su debut solista The Dream of the Blue Turtles. Es probable que para Sting, su ensayo de equilibrismo político o de “extremo centro” haya parecido un acto revolucionario a la luz de las amenazas de destrucción mutua entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Pero ahora que bajó la marea, lo única que queda es una buena melodía y la inocencia más cándida detrás de su oda al “sentido común” más allá de las “diferencias políticas”.

7. U2, Oh, Berlin

La historia es conocida: el 3 de octubre de 1990, el día de la reunificación alemana, U2 aterrizó en Berlín para grabar el sucesor de The Joshua Tree. Con la intención de capturar la magia de la “Berlin trilogy” de David Bowie, y de la mano de Brian Eno, llegaron al mismo estudio de Kreuzberg donde el Duque Blanco había grabado algunas de sus mejores canciones. Las sesiones en Hansa Tonstudio fueron de las más tensas que la banda recuerde -de hecho, los tuvo al borde de la separación- y no pasó mucho antes de que Bono y compañía se volvieron a Irlanda y completaran la grabación de Achtung Baby en un suburbio de Dublín. Así y todo, muchas canciones mantienen sus referencias a la flamante capital alemana, incluyendo “Zoo Station” -tema que abre el disco- y este lado B, que a menudo se pasa por alto.

Las referencias en “Oh, Berlin” son múltiples y bastantes directas, desde “Köthner Straße achtunddreißig” (el número 38 de la calle Köthener, la dirección del estudio de grabación) hasta una mención al pasar de sus héroes: “Lou Reed, David Bowie, Iggy (Pop), Wim Wenders, (Rainer Maria) Rilke”.

6. Nena, 99 Luftballons

República Federal de Alemania, 1982. Mientras termina un recital de los Rolling Stones en el anfiteatro Waldbühne, Carlo Karges, guitarrista de Nena, se cuelga mirando una suelta de globos. De golpe piensa: “¿Qué pasaría si estos globos cruzan al sector soviético?”. De ahí nace esta especie de reflexión antibélica pero juguetona, donde la cantante y líder Gabriele Susanne Kerner (la mismísima Nena) se imagina una serie de malentendidos a partir de este supuesto incidente que desembocan en una guerra total que termina con die Welt in Trümmern: el mundo en ruinas.

5. David Bowie, Heroes

Vivimos en tiempos de hipérbole y es posible que muchas palabras hayan perdido su valor, pero no por eso vamos a abandonar el intento por decirlo con todas las letras. “Heroes” es una de las canciones más hermosas jamás escritas. Compuesta a cuatro manos con Brian Eno (otra vez) y grabada en los estudios Hansa (otra vez), se monta sobre un crescendo dramático que estalla hacia el final de sus seis minutos de duración. Cuenta Tobias Rüther en Heroes: David Bowie and Berlin que el productor Tony Visconti plantó ante Bowie tres micrófonos -uno justo enfrente suyo, otro a seis metros de distancia y otro a quince- para capturar la amplitud de su registro vocal, mientras pasaba del susurro al grito. Los resultados no podrían haber sido mejores.

Llama la atención la reconversión “político-pública” de esta canción, siendo que el propio Bowie la pensó como la historia de dos amantes que se buscan y se besan a pesar del mundo que los rodea, una canción sobre “el mero placer de estar vivos” (atención a los puntos de contacto con el Voltaire que pedía “cultivar nuestro jardín”). Pero ninguna obra puede reducirse a la intención del artista, y es probable que la interpretación de este tema en el Live Aid (1985) y frente al Reichstag (1987) hayan contribuido a su imagen de “himno optimista” que hoy se le adjudica.

4. David Hasselhoff, Looking for Freedom

Otra canción cuyo impacto en Alemania es difícil de sobreestimar y cuyo éxito obedece, en parte, al buen olfato de sus productores. Se trata de un cover de una canción de 1978 del cantante Marc Seaberg interpretada, en este caso, por David Hasselhoff. El actor -de fama europea por su papel en la serie Knight Rider– arrancó 1989 protagonizando Baywatch y lo cerró cantando “Looking for Freedom” en la Puerta de Brandeburgo. El video en YouTube del histórico momento lo muestra usando una campera de cuero adornada con luces y una bufanda con forma de piano ante una multitud extasiada. A tal punto la canción quedó asociada a Berlín y a su historia que los asistentes a Legoland, el museo de Lego, pueden escuchar su estribillo cada vez que “cae el muro” en la versión en miniatura de la ciudad.

3. R.E.M., Shiny Happy People

La canción de R.E.M. que todos amamos odiar. Michael Stipe no quiere verla ni en figuritas (“no la odio. Pero no quiero cantarla”, le dijo el año pasado a la revista Mojo). Y sin embargo, queriéndolo o no, capturó como pocas otras el clima de época, la alegría desbordante y banal que brotaba de quienes salían a la calle a principios de los noventa. “Personas felices y radiantes, tomadas de la mano” que se encuentran en la multitud… ¿Existe mejor descripción de las revoluciones de terciopelo?

2. Jesus Jones, Right Here, Right Now

La caída de los gobiernos del bloque socialista se produjo de forma pacífica en casi todos lados, a excepción de Rumania, donde Nicolás Ceaucescu dejó el poder en medio de sangrientos enfrentamientos entre civiles y militares. Apenas dos meses después de estos eventos, una banda de jóvenes británicos llegaba al país para tocar en Timisoara, Bucarest y Brasov. Esta serie de recitales de Jesus Jones -memorables, dicen los que fueron- terminaban con soldados adolescentes dejando sus rifles de lado y bailando al ritmo de un cover de “Rockin’ in the Free World”. Con el diario del lunes es fácil pensar en lo ingenuos que eran todos, desde los británicos (que en “Right here, right now” miraban al mundo “despertarse de la Historia”) hasta aquellos que los escuchaban. Pero hay que estar ahí, transpirando en un club de Timisoara, en las semanas caóticas que siguieron a la ejecución del líder de tu país a manos de un Frente de Salvación Nacional y mientras los gobiernos de la Cortina de Hierro van cayendo como moscas, para entender que algo pasaba, o mejor dicho, que todo podía pasar. Si hay algo que tiene de atractivo este tema es que refleja, como ningún otro, ese momento en el que todo parece posible.

1. Scorpions, Winds of Change

Veintisiete años luego de su lanzamiento, esta power ballad con silbidos sigue siendo el tema que mejor captura el deseo genérico del progreso humano en Occidente. Inspirada por un recital en Moscú que la banda alemana ofreció en 1989, aborda directamente la perestroika y la glasnost en la Unión Soviética y festeja el sentimiento de cercanía y solidaridad que unía a los reformistas. Claro que una cosa es “the magic of the moment on a glory night”, algo que sin dudas ocurrió en aquellas jornadas, y otra muy distinta es qué le pasó a los “children of tomorrow” una vez que los vientos de cambio trajeron libertad y elecciones, pero también privatizaciones y desempleo. Un buen día, aquellos que buscaban “despertar de la Historia” (o esperaban socialismo con rostro humano) se encontraron con que sus países habían ingresado al capitalismo, y no precisamente en su variante noruega. Pero esa es otra historia.

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Por Federico Poore

Magíster en Economía Urbana (UTDT) con especialización en Datos. Fue editor de Política de la revista Debate y editor de Política y Economía del Buenos Aires Herald. Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA), escribe sobre temas urbanos en La Nación, Chequeado y elDiarioAR.

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